A seis meses de asumir la presidencia de Bolivia, Rodrigo Paz enfrenta la etapa más compleja de su gestión. Las protestas, huelgas y bloqueos de carreteras se multiplicaron en varias regiones del país mientras sindicatos, organizaciones campesinas, transportistas y grupos afines al expresidente Evo Morales intensificaron las movilizaciones y elevaron la presión política sobre el Gobierno.

A ese malestar se sumaron maestros de Santa Cruz, quienes realimpulsaron izaron huelgas y protestas para exigir mejoras salariales y participación en una nueva legislación educativa.

La tensión también creció en el Trópico de Cochabamba, bastión político de Evo Morales. Los cocaleros advirtieron que podrían sumarse a las movilizaciones en medio del enfrentamiento político derivado de la orden de captura contra el exmandatario.

Bolivia: demandas sociales escalaron hasta exigir renuncia presidencial

Aunque el detonante inicial estuvo relacionado con la crisis económica y el aumento del costo de vida, las exigencias se ampliaron rápidamente. La COB y otros sectores reclamaron un incremento salarial del 20 %, demanda que el Gobierno rechazó por considerar que pondría en riesgo las cuentas fiscales.

La tensión alcanzó uno de sus puntos más críticos cuando el Gobierno denunció la presencia de supuestos grupos armados en las protestas impulsadas por sectores afines a Evo Morales.

El vocero presidencial José Luis Gálvez afirmó que las autoridades identificaron grupos que “han pasado al uso de las armas” y mostró videos donde presuntos integrantes de los llamados “Ponchos Rojos” aparecieron exhibiendo armamento y lanzando amenazas de “guerra civil”.

Las marchas llegaron desde El Alto hacia La Paz tras seis días de caminata y congregaron a más de 10 mil personas, según cálculos oficiales. El Gobierno desplegó cordones policiales y barricadas alrededor de la plaza Murillo y la sede del Ejecutivo.

Las protestas derivaron posteriormente en saqueos, ataques a instituciones públicas y destrozos en estaciones del teleférico paceño. Manifestantes irrumpieron en instalaciones del Tribunal Departamental de Justicia, destruyeron mobiliario y apedrearon oficinas públicas.

También se registró la quema de un vehículo policial y comerciantes denunciaron robos y destrucción de pequeños negocios durante las movilizaciones.

La Defensoría del Pueblo reportó además 15 agresiones contra periodistas y cuatro ataques contra equipos de prensa durante la cobertura de los conflictos entre el 12 y el 18 de mayo.

Pese a la magnitud de la crisis, Ricardo Calla Ortega estimó que el conflicto todavía se mantiene focalizado principalmente en La Paz, Oruro y Cochabamba.

A su juicio, las protestas aún no muestran la fuerza suficiente para desencadenar una caída inmediata del Gobierno, aunque sí evidencian el deterioro acelerado del clima político y social en Bolivia. (Expreso).

Bolivia se enfrenta a un «golpe de Estado», alerta subsecretario de Estado de EE.UU.

Golpe es financiado por una alianza entre política y crimen organizado presente en toda América Latina, dice Landau

La policía bloquea una calle que conduce a la plaza Murillo en La Paz, tras las protestas que exigen la renuncia del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. Foto: AFP

Bolivia se enfrenta a un intento de «golpe de Estado», declaró este martes el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, ante las masivas protestas que buscan la renuncia del presidente centroderechista Rodrigo Paz.

«Esto es un ‘golpe’ financiado por esa alianza entre política y crimen organizado en toda la región» de América Latina, aseveró Landau en una intervención en el Consejo de las Américas, un centro de análisis que celebra su asamblea anual en Washington.

«No puede ser que haya un proceso democrático en el que [Paz] fue elegido de forma aplastante por el pueblo boliviano hace menos de un año, y ahora tienes a manifestante violentos bloqueando las calles», añadió.

Landau aseguró que había hablado poco antes con el presidente Paz.

«Creo que mirar a la región desde una lente de izquierda y derecha es un error hoy en día. La gran línea divisoria es entre los países que tienen instituciones que se enfrentan al crimen organizado y los países que son cómplices del crimen organizado», añadió.

«Estoy muy preocupado con Bolivia. Creo que todos deberíamos estar muy preocupados», alertó ante expertos de la región, empresarios e inversionistas.

Bolivia se convirtió en un nuevo aliado del gobierno del presidente Donald Trump en América Latina con la llegada al poder de Paz.

Escudo de las Américas

Estados Unidos anunció en marzo un Escudo de las Américas, una alianza de seguridad, junto a 17 países de la región, entre ellos Bolivia, para enfrentarse a lo que considera la mayor amenaza del hemisferio.

Washington resucitó al mismo tiempo la denominada Doctrina Monroe, en alusión al presidente del mismo nombre que a mitad del siglo XIX declaró que ninguna potencia extranjera podía ser hegemónica en la región, excepto Estados Unidos.

Apenas seis meses después de asumir el poder, Paz ha sido puesto “contra las cuerdas” por campesinos, obreros, mineros y maestros que reclaman medidas para enfrentar la peor crisis económica de Bolivia en cuatro décadas.

Los manifestantes intentaron llegar al Palacio del Gobierno, constataron periodistas de la AFP.

El gobierno acusa al expresidente socialista Evo Morales (2006-2019), prófugo por un caso de presunta trata de una menor, de estar detrás de los disturbios. (Andina).

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