¿Qué hacemos con EsSalud?
Hay bastantes denuncias de falta de medicinas. Es un monstruo administrativo que ha sido el receptor de activistas de sucesivos partidos políticos, agrupaciones o cuasi dictadores que han gobernado en los últimos años en el Perú.
Nadie se ha preocupado por la eficiencia. Aspiramos a dejar, por lo menos, los estudios adecuados para que el próximo gobierno no tenga que hacer el diagnóstico, sino que lo reciba, lo revise y, una vez que ingrese en agosto o septiembre del próximo año, pueda ejecutar decisiones basadas en evidencia y en la realidad.
El secretario general del Sindicato Nacional Médico del Seguro Social del Perú ha denunciado la corrupción que existe en este organismo del Estado desde hace años.
El gobierno anterior miró a otro lado y no tomó medidas. Es otra área donde hay excelentes médicos sacrificados y excelentes funcionarios y directores, pero también los hay de los otros.
Son conocidas las historias del tomógrafo famoso que pide un hospital y, cuando lo tiene, se malogra a los seis meses.
Resulta que el funcionario que va de Lima encuentra que el amigo o familiar del director del hospital envía a los pacientes a la calle contigua, donde hay un negocio con tomógrafos “malogrados”. Le dan su comisión.
Lo mismo ocurre con las recetas médicas: cuando se prescribe un medicamento de determinada marca, el doctor recibe su comisión.
Lo que tiene que hacerse es crear incentivos para que los funcionarios y los médicos no pongan en riesgo el lugar que ocupan —que les da respetabilidad y jerarquía social en la comunidad a la que sirven— por corromperse.
Para que eso ocurra, tiene que haber una supervisión permanente y castigo para quien se corrompe y, juzgado con pruebas, resulta culpable. El problema en nuestro país es que quien comete un delito no paga su pena ni es llevado a un proceso judicial; y, si lo es, no se logra la condena.
Y, si no se logra la condena, regresa con un amparo al mismo puesto y el sector salud tiene que pagarle todos los sueldos que no percibió. Estamos en un círculo vicioso.
Bajar los índices de corrupción en salud requiere reformar la administración de justicia. Por eso, en alguna entrevista reciente, dije que la clave del país es la reforma profunda de toda la administración de justicia, comenzando por los códigos procesales: el civil —hecho, pareciera, para no hallar una solución jurídica— y el penal —para hacer lo posible a fin de que no haya sentencia condenatoria—.
¿Qué medidas se están tomando para mejorar las condiciones laborales de los profesionales de la salud y la educación?
No se les puede pagar más, más allá de pequeños aumentos fruto de tratos con los sindicatos o de soluciones arbitrales. El Estado no es un Estado con muchos recursos.
Recordemos que, a diferencia de Colombia y Chile, solo el 30% de la actividad paga impuestos; el resto paga solamente impuestos indirectos. Volvemos al mismo punto inicial: mucha informalidad, entonces no hay caja fiscal, no hay plata para aumentos.
El problema es que tenemos un Estado con arcas vacías. Lo que se tiene que hacer es acercar la actividad formal a la informalidad: imitar la informalidad, pero pagando impuestos. (Expreso).
