El Seguro Social de Salud (EsSalud) advirtió un incremento de caídas, mareos y desmayos en personas adultas mayores, asociados a cambios en la rutina diaria, exposición prolongada al calor y la presencia de condiciones de salud preexistentes que alteran el equilibrio del organismo.
Especialistas de EsSalud explicaron que estos episodios no deben asumirse como parte natural del envejecimiento.
Por el contrario, responden a múltiples factores que se intensifican durante la temporada de calor.
El Dr. Jorge Luis Solari Yokota, médico internista y geriatra del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati, señaló que las caídas en adultos mayores obedecen a una combinación de elementos físicos, ambientales y clínicos que requieren evaluación integral.
“La caída es un problema importante en los adultos mayores y debe analizarse desde varios aspectos. Una persona frágil puede tropezar con una alfombra, perder la estabilidad por usar un calzado inadecuado o incluso caer por la presencia de una mascota en casa”, explicó el especialista, al destacar que pequeños cambios en el entorno doméstico pueden marcar la diferencia.
El médico indicó que el riesgo aumenta cuando la persona presenta mareos, trastornos del equilibrio o episodios de presión arterial baja, situaciones que pueden agravarse con el calor intenso.
A ello se suman enfermedades frecuentes en esta etapa de la vida, como la artrosis, alteraciones neurológicas, arritmias y otros problemas cardiovasculares, que elevan la probabilidad de sufrir caídas y descompensaciones.
“Lo importante es no normalizar la caída. Siempre hay una causa que debe identificarse para poder prevenir nuevos episodios”, enfatizó Solari, al remarcar que cada incidente debe motivar una evaluación médica y no limitarse a una atención superficial.
Durante el verano, el organismo del adulto mayor responde de forma distinta al de otros grupos etarios.
La menor percepción de la sed y los cambios en la regulación de la presión arterial pueden generar debilidad, mareos e incluso desmayos.
“El adulto mayor es especialmente vulnerable. Al no percibir adecuadamente la sensación de sed, puede deshidratarse con facilidad, lo que lo hace más susceptible a mareos y desmayos”, advirtió el especialista.
Esta situación resulta aún más riesgosa en personas con diabetes o hipertensión, ya que las altas temperaturas pueden provocar descensos peligrosos de la presión arterial o alteraciones en los niveles de glucosa.
Estas descompensaciones incrementan el riesgo de caídas, sobre todo si la persona se encuentra sola o sin supervisión.
El Dr. Solari recordó que no todas las caídas son leves. En adultos mayores con osteoporosis, una caída puede derivar en fracturas graves, como la de cadera, que comprometen seriamente la calidad de vida y la autonomía.
“Además, si hay un golpe en la cabeza, puede presentarse un hematoma subdural, por lo que toda caída requiere observación médica”, subrayó.
Ante este escenario, EsSalud recomendó no atribuir los mareos y la inestabilidad únicamente a la edad.
El especialista insistió en la importancia de llevar a cabo evaluaciones médicas periódicas, especialmente durante los meses de calor, así como fortalecer la musculatura y el equilibrio mediante ejercicios y programas de rehabilitación.
Bajo ese contexto, el verano exige mayor atención en la salud de las personas mayores.
Las caídas y los desmayos no resultan inevitables. Con controles médicos oportunos, hidratación adecuada y medidas preventivas en el hogar, es posible reducir los riesgos y proteger la autonomía y calidad de vida de este grupo poblacional.
Por Mery Valdivieso
