Jorge Eduardo Figueroa Guzmán, actual ministro de Educación, se convirtió en alto funcionario con una biografía que destacaba sus estudios de posgrado, su experiencia en gestión pública y su condición de abogado, aunque algunas pruebas permanecen difusas.
Registros municipales y universitarios expuestos por el portal Lima Gris revelan que firmó documentos como abogado antes de obtener legalmente su título profesional.
El 4 de enero de 1999, la alcaldesa Mélida Rosales Sarmiento, elegida por el partido Somos Perú, emitió la Resolución N.º 001-99-MPC y designó a Figueroa Guzmán como director municipal de Casma, la segunda autoridad administrativa después del alcalde.
El documento lo identificó como “Dr. Jorge Figueroa Guzmán” y le asignó una remuneración en ese entonces, hace 25 años, de 2,000 soles mensuales. En el Perú, el título de “Doctor” se utiliza formalmente para los abogados titulados.
Menos de un mes después, el 3 de febrero de 1999, cinco regidores del Concejo Provincial solicitaron su destitución por firmar documentos usando el título de abogado.
El Acuerdo de Concejo N.º 025-99-MPC resolvió cesar a Figueroa Guzmán y consignó que el caso fue denunciado ante la fiscalía provincial.
Registros de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) indican que Figueroa Guzmán obtuvo su bachillerato en Derecho en la Universidad San Martín de Porres el 30 de diciembre de 1992.
Su título profesional de abogado se expidió el 10 de abril de 1999, meses después de su cese en Casma. Además, la titulación provino de la Universidad Los Ángeles de Chimbote, distinta de la universidad donde cursó el bachillerato.
El cambio de institución y el retraso en la titulación generan interrogantes sobre la urgencia de su trámite profesional.
Caso de Casma expone un episodio poco conocido en la trayectoria del ministro, que firmó documentos como abogado antes de titularse y que posteriormente ocupó cargos de relevancia nacional.
Por Eber Trigoso
