Una niña come un plato de arroz en un barrio precario de Perú, país donde el 30.5% de la población enfrenta inseguridad alimentaria, según ENAHO 2025. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más de 10 millones de peruanos enfrentan inseguridad alimentaria. Esto significa que una parte importante de la población ha tenido dificultades para acceder de manera regular a alimentos suficientes, nutritivos y adecuados, principalmente por limitaciones económicas.

Según los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) 2025, la inseguridad alimentaria afectó al 30,5% de la población peruana. La cifra revela que tres de cada diez personas viven en hogares que, en algún momento, tuvieron que reducir la calidad o cantidad de alimentos consumidos, con impacto directo en su salud, bienestar y calidad de vida.

“La inseguridad alimentaria es mucho más que la falta de alimentos. Significa que existen familias que no pueden acceder de manera permanente a una alimentación nutritiva y suficiente.

Cuando esto ocurre, las consecuencias terminan reflejándose en problemas como la anemia, la desnutrición infantil y otras formas de malnutrición que afectan especialmente a la niñez”, indicó Jessica Huamán, nutricionista y coordinadora nacional de la Plataforma por la Seguridad Alimentaria del Perú (PSAN).

Loreto, Puno y Ucayali registran las cifras más altas

La inseguridad alimentaria no golpea por igual en todo el país. Las mayores prevalencias se registraron en Loreto (46,9%), Puno (43,4%) y Ucayali (36,7%), departamentos donde más de un tercio de la población enfrenta dificultades para acceder regularmente a una alimentación adecuada.

Los datos también muestran una mayor incidencia en hogares con jefatura femenina, personas desempleadas, trabajadores informales, personas con menor nivel educativo y hogares con presencia de niños menores de cinco años.

Esta realidad confirma que el problema no depende únicamente de la disponibilidad de alimentos en el mercado, sino también de los ingresos, el empleo, la educación, el acceso a servicios básicos y las condiciones de vida de cada hogar.

En Perú, la inseguridad alimentaria afecta a diez millones de personas en 2025 y genera graves consecuencias, como desnutrición y anemia infantil, según datos de ENAHO. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La inseguridad alimentaria golpea primero a los niños

Las consecuencias de esta situación se reflejan en los indicadores nutricionales del país. De acuerdo con la ENDES 2025, la anemia afectó al 34,9% de los niños de 6 a 35 meses, mientras que la desnutrición crónica alcanzó al 12,1% de los menores de cinco años.

La desnutrición infantil está estrechamente vinculada con factores sociales y estructurales. Según Huamán, los datos muestran que no basta con mirar solo la cantidad de alimentos disponibles, porque también influyen la situación nutricional de las madres, el acceso a educación, el consumo de agua segura, los servicios de salud y las condiciones adecuadas de vida.

Puno se ubica como la región más pobre del Perú, siendo su tasa de pobreza de 43%.

“Los datos muestran que la desnutrición infantil no depende únicamente de la disponibilidad de alimentos. Está relacionada con la situación nutricional de las madres, el acceso a educación, el consumo de agua segura, los servicios de salud y las condiciones adecuadas de vida. Por eso, las soluciones deben ser integrales y no limitarse a intervenciones aisladas”, señaló.

Una prioridad que no puede esperar

La especialista destacó que, si bien se observan algunos avances en indicadores como la lactancia materna exclusiva y el consumo de suplementos de hierro, estos esfuerzos aún son insuficientes para revertir la magnitud de los problemas nutricionales que enfrenta el país.

Una mujer cocina en una vivienda rústica de Perú, una realidad que se relaciona con la inseguridad alimentaria que afecta a más de 10 millones de peruanos, según datos nacionales.

Para Huamán, la seguridad alimentaria y nutricional debe asumirse como una prioridad nacional, especialmente en un contexto donde millones de hogares continúan ajustando su alimentación por falta de recursos.

“No podremos reducir sostenidamente la anemia y la desnutrición mientras millones de personas continúen enfrentando inseguridad alimentaria. Garantizar el derecho a la alimentación debe convertirse en una prioridad de Estado, porque detrás de cada indicador existen familias y niños cuyo desarrollo y futuro están en riesgo”, concluyó.

Por: Yenny Melo

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