El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, anunció que su gobierno impedirá nuevos procesos electorales que permitan a la oposición disputar el poder político.

Durante la ceremonia por el 47 aniversario de la revolución sandinista, llevada a cabo en Managua, el mandatario afirmó que su administración impulsará cambios legales para evitar que los grupos opositores participen en futuras contiendas con posibilidades de acceder al Gobierno.

Las declaraciones del gobernante marcan nuevo paso en la reconfiguración del sistema político nicaragüense, especialmente con miras a las elecciones previstas, en teoría, para 2027.

Ortega aseguró que su régimen no permitirá que las urnas vuelvan a convertirse en un mecanismo para que sectores contrarios al oficialismo intenten alcanzar el poder.

Pero que se olviden. Aquí no volverán a haber elecciones para que por ahí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el poder”, afirmó el líder sandinista durante su discurso al referirse a las organizaciones opositoras que permanecen en el exilio.

Daniel Ortega dejó clara intención de sustituir competencia electoral

El dirigente opositor Juan Sebastián Chamorro consideró que las afirmaciones de Ortega evidencian el abandono definitivo de cualquier apariencia de pluralidad democrática.

Desde el exilio, sostuvo que el mandatario dejó clara su intención de sustituir la competencia electoral por un sistema donde las decisiones permanezcan exclusivamente dentro del partido gobernante.

“Ortega se ha quitado una máscara más, la que no quiere bajo ninguna circunstancia que vuelvan a elecciones en Nicaragua”, declaró Chamorro en un mensaje de audio difundido a los medios de comunicación.

El abogado y opositor nicaragüense Juan Diego Barberena también interpretó el anuncio como un cambio respecto a la estrategia que el régimen mantuvo durante los últimos años.

Ejecutivo ya no pretende siquiera organizar procesos electorales

A su juicio, el Ejecutivo ya no pretende siquiera organizar procesos electorales que anteriormente recibían cuestionamientos por parte de la comunidad internacional.

“Desde hace dos décadas el derecho a elegir estaba conculcado, pero ahora Ortega está diciendo que ni siquiera las elecciones fraudulentas, las pantomimas que organizaban, van a realizarse”, afirmó Barberena en declaraciones recogidas por el diario El País de España.

En medio de este escenario, la figura de Laureano Ortega Murillo, hijo de Daniel Ortega y Rosario Murillo, adquiere mayor relevancia dentro del esquema político del oficialismo.

Analistas y opositores consideran que el fortalecimiento del nuevo modelo institucional también apunta a consolidar una sucesión familiar en el poder, en un contexto donde el Gobierno continúa ampliando el control sobre las instituciones del Estado y reduce los espacios para la competencia política.

Por Roberto Sánchez R.

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