En los pasillos del Minjus se comenta que la pelea por el poder ya comenzó. Falconi estaría aprovechando la inacción de Álvarez, para avanzar con sus fichas y tomar cada vez más control del Ministerio.

Y mientras unos aseguran que Falconi ya estaría diciendo que será el próximo ministro de Justicia, dentro del Ministerio cada vez circula con más fuerza la versión de que Álvarez sería apenas una pantalla.

VOLVIERON LOS OPERADORES

Primero Edwar Rebaza, actual jefe de OGAJ. Fue secretario general en la gestión de Santiváñez y Boluarte y ahora vuelve de la mano de Falconi.

Y no viene solo, porque Mayte Remy, exviceministra de Justicia de Boluarte, vuelve ahora como asesora del Despacho Ministerial.

También aparecen Walter Martínez, Director de Defensa Pública del gobierno de Boluarte y su cuota en el gobierno de Jeri, Magaly Villafuerte ex secretaria de Pcm de confianza de Boluarte, son nombres que vienen sonando para ocupar direcciones en el Minjus y que son vinculados al entorno de Arana y Santivañez.

También Subauste vuelve a SUNARP como cuota de Falconi y parte de la gestión de Arana y Boluarte, pese a los cuestionamientos que se han formulado sobre su gestión anterior y las denuncias por corrupción en la fiscalía.

Arana, Santiváñez, Boluarte… los mismos nombres vuelven a aparecer por todos lados.

FALCONI ESTARÍA METIENDO MANO EN TODO

Dentro del Ministerio se comenta que contrataciones y designaciones estarían pasando por el visto bueno de Falconi.

Directores, asesores, jefaturas… todo parece tener que pasar por la mesa del viceministro.

Porque una cosa es ser ministro y otra muy distinta es dejar que otros hagan la gestión por ti.

DERECHOS HUMANOS: LA PELEA QUE NADIE QUERÍA CONTAR

Pero la novela no termina en las designaciones.

En Derechos Humanos también se comenta que la pelea por el control del Ministerio habría llegado con fuerza.

La salida de la entonces viceministra de Derechos Humanos, Yésica Yabar, habría sido uno de los episodios que más comentarios genero. Y, según versiones que circulan internamente, Falconi habría tenido un papel importante en ese movimiento, que incluyó el desalojo a la fuerza de la oficina de Yabar, cuando aún ella ocupada el cargo, pues Falconi quería despachar desde el ala ministerial.

Pero hay más.

Mientras Falconi movería sus fichas, Álvarez también estaría colocando personas sin experiencia en espacios vinculados al Viceministerio de Derechos Humanos, lo que no le gustó a Falconi que ya estaría imponiendo funcionarios allí.

Entre los pasillos ya circula el comentario de Falconi que el ministro estaría llevando a sus exalumnas a puestos de la gestión.

¿Experiencia? ¿Meritocracia? ¿Confianza personal?

La pregunta queda flotando.

Y, como si la pelea no fuera suficiente, también se comenta que Falconi estaría filtrando entre funcionarios y trabajadores que las personas colocadas por Álvarez no tendrían el perfil necesario para los cargos y que deben ser investigadas, esto con la finalidad de seguir teniendo el control ministerial.

Una guerra de fichas, pero también una guerra de filtraciones.

Mientras unos dicen que los designados de Álvarez no tienen perfil, otros preguntan quién está realmente detrás de las designaciones.

Y ahí vuelve a aparecer el mismo nombre.

Falconi.

¿ÁLVAREZ DE MINISTRO O SOLO DE PANTALLA?

La versión que circula por los pasillos es cada vez más atrevida: Falconi estaría dejando correr la idea de que él sería el próximo ministro de Justicia.

Mientras tanto, Álvarez tendría el cargo, pero no necesariamente el control.

Porque si el ministro firma, pero otro decide; si el ministro designa, pero otro filtra; y si el ministro ocupa el despacho, pero otro mueve las fichas… hay historias que parecen repetirse.

¿quién manda realmente?

LA PROCURADURÍA: ¿OTRA PIEZA DEL TABLERO?

Y la Procuraduría tampoco se salvaría de la pelea.

En los pasillos se comenta que existiría una ambición por reducir o desaparecer ese espacio institucional, en medio de una disputa por el control de determinadas competencias, Falconi en su ambición no midió el escándalo de su ilegal designación como consejero de la procuraduría, cuidado procuradora, la intención con ambición no es buena, será que quiere iniciar la desaparición de la procuraduría??

¿Reorganización o una jugada para quitarse un actor incómodo del camino?

La pregunta queda abierta.

¿Y EL INPE?

Mientras tanto, también circula otra versión que ha comenzado a generar comentarios: Falconi estaría contactando a personas y ofreciendo el puesto del INPE como parte de sus movimientos para asegurar posiciones estratégicas.

Sin designación, pero con llamadas.

Sin nombramiento, pero con candidatos.

Y otra vez la misma pregunta:

¿Quién le está dando tanto poder?

LA SG TAMBIÉN TIENE SU CUOTA

La actual secretaria general Mónica La Rosa está tomando buena parte de las decisiones de la gestión y también circulan cuestionamientos sobre procedimientos sancionadores que habría tenido anteriormente en el INS.

¿Cómo puede concentrar tanto poder una persona sobre la que también circulan cuestionamientos?

Y LOS PROYECTOS?

Mientras se pelean los espacios de poder, los proyectos de infraestructura y gestión penitenciaria estarían retrasándose. Se habrían frenado para que los operadores puedan primero negociar directamente con empresas.

Los proyectos pueden esperar.


Las cuotas de poder, al parecer, no.

La pregunta es:

¿CUÁNTO TIEMPO MÁS VA A DURAR LA PANTALLA?

Falconi ya tiene su fajín listo.

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