El glaucoma avanza en silencio. No suele provocar dolor ni molestias evidentes durante sus primeras etapas y, cuando el paciente comienza a notar una pérdida importante de visión, el daño del nervio óptico puede ser permanente. En el Perú, más del 50% de las personas que tienen esta enfermedad no sabe que la padece, según información del Ministerio de Salud (Minsa). El problema adquiere mayor dimensión porque el glaucoma es considerado la primera causa de ceguera irreversible en el Perú y en el mundo. Una encuesta nacional sobre prevalencia y causas de ceguera determinó, además, que esta enfermedad representa el 13,7% de las causas de ceguera total en el país.

Frente a esta amenaza silenciosa, investigadores de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y especialistas del Instituto Nacional de Oftalmología (INO) desarrollaron una tecnología que ahora atraviesa una etapa decisiva: KERALASTIC, un tomógrafo de coherencia óptica con un sistema de elastografía que ya comenzó a probarse en pacientes.La apuesta es detectar alteraciones en el ojo antes de que las enfermedades avancen hasta provocar una discapacidad visual severa o una ceguera que ya no pueda recuperarse.

El glaucoma: una enfermedad que puede avanzar sin que el paciente lo sepa

El glaucoma es un trastorno crónico y progresivo que daña el nervio óptico, estructura encargada de transmitir al cerebro la información visual captada por el ojo. Uno de los principales factores asociados es el aumento de la presión intraocular. Cuando esta presión provoca daño, comienzan a aparecer pequeños puntos ciegos, inicialmente en la visión periférica. El paciente puede no percibirlos porque el deterioro ocurre gradualmente y el cerebro compensa parte de la pérdida.

Por ello, cuando la persona finalmente nota que su visión está comprometida, la enfermedad puede encontrarse en una etapa avanzada. El daño producido por el glaucoma no puede recuperarse. Los tratamientos disponibles buscan detener o ralentizar la progresión de la enfermedad y preservar la visión que todavía conserva el paciente.

El doctor Rafael Bohórquez Tueros, jefe del Departamento de Glaucoma del INO, ha advertido que más del 50% de los pacientes con glaucoma desconoce que tiene la enfermedad.

La situación es especialmente preocupante porque se estima que el 5% de los peruanos mayores de 40 años padece glaucoma. A nivel mundial, alrededor de 78 millones de personas viven con esta enfermedad y las proyecciones apuntan a que la cifra podría llegar a 111,8 millones en 2040, debido principalmente al envejecimiento de la población.

El “ladrón silencioso” de la visión

El glaucoma es conocido como el “ladrón silencioso de la visión” precisamente porque puede avanzar durante años sin generar síntomas evidentes.

En sus primeras etapas, una persona puede mantener una aparente visión normal mientras el nervio óptico continúa deteriorándose. Por eso, los especialistas recomiendan controles oftalmológicos periódicos, especialmente en personas mayores de 40 años o con antecedentes familiares de glaucoma.

El diagnóstico tradicional incluye diferentes evaluaciones: medición de la agudeza visual, tonometría para determinar la presión intraocular, examen del fondo de ojo, evaluación del nervio óptico y campo visual computarizado.

Sin embargo, uno de los grandes desafíos continúa siendo encontrar las alteraciones antes de que el daño sea evidente. Es precisamente en ese punto donde entra KERALASTIC.

KERALASTIC: tecnología peruana contra enfermedades que pueden causar ceguera

KERALASTIC combina un tomógrafo de coherencia óptica (OCT) con un sistema de elastografía. El equipo permite obtener imágenes de las estructuras oculares y analizar características relacionadas con la respuesta mecánica de los tejidos.

La tecnología fue desarrollada por el Grupo de Investigación de Biofotónica y Óptica Biomédica de la PUCP, con participación de ingenieros y estudiantes de la universidad y el acompañamiento de especialistas del INO.

El equipo ya comenzó a utilizarse en personas como parte de la fase clínica que se desarrolla en el instituto.

El estudio contempla inicialmente a más de 400 participantes, entre personas con queratocono, pacientes con glaucoma, personas que serán sometidas a tratamientos corneales y voluntarios aparentemente sanos.

El director del INO, Félix Torres Cotrina, explicó que la investigación podría ampliarse hasta alcanzar al menos 1.200 participantes, con el objetivo de obtener suficiente información para validar y estandarizar el funcionamiento de la tecnología.

¿Cómo puede ayudar frente al glaucoma?

Uno de los campos que serán estudiados mediante KERALASTIC es el glaucoma normotensivo, una variante particularmente difícil de identificar porque el daño del nervio óptico puede producirse pese a que la presión intraocular se encuentra dentro de los valores considerados normales.

“Hay muchos glaucomas que silenciosamente van haciendo perder la visión y, como la presión no es alta, nadie se da cuenta”, explicó Torres Cotrina.

Este tipo de casos evidencia una de las limitaciones del enfoque basado únicamente en la presión ocular: una presión normal no necesariamente significa que el nervio óptico esté sano.

La investigación busca determinar si la información obtenida mediante KERALASTIC puede ayudar a identificar cambios que permitan sospechar la presencia de la enfermedad en una etapa temprana.

No obstante, el equipo todavía se encuentra en investigación clínica. Por ello, aún no puede afirmarse que KERALASTIC sea una herramienta de diagnóstico validada para el glaucoma. Los resultados de las pruebas deberán demostrar qué tan precisa y útil es la tecnología antes de plantear su incorporación a los servicios de salud.

Una tecnología que también busca frenar el queratocono

El glaucoma no es la única enfermedad que se encuentra en la mira de KERALASTIC.

La investigación también aborda el queratocono, una enfermedad que altera progresivamente la forma y estructura de la córnea y que puede deteriorar severamente la visión.

La enfermedad puede comenzar desde edades tempranas y avanzar durante la adolescencia y juventud. En sus casos más severos, el deterioro corneal puede llevar a que el paciente requiera un trasplante.

Para Torres Cotrina, una detección temprana podría permitir intervenir antes de que el daño alcance esas etapas.

“Este equipo va a prevenir, va a detectar antes de tiempo la presencia de esta enfermedad y darle tratamiento para evitar que los pacientes lleguen a un trasplante de córnea”, sostuvo.

Más de 6.000 personas esperan una córnea

La magnitud del problema corneal también se refleja en la demanda de trasplantes.

De acuerdo con el director del INO, más de 6.000 personas esperan actualmente un trasplante de córnea. Una parte importante de esta lista está conformada por pacientes afectados por enfermedades como el queratocono.

Algunos pueden permanecer durante años esperando la disponibilidad de una córnea donada. Torres Cotrina señaló que existen pacientes que esperan cinco o hasta diez años para acceder a un trasplante.

Por ello, la importancia de una tecnología como KERALASTIC no estaría únicamente en detectar una enfermedad, sino en hacerlo cuando todavía existe una oportunidad de intervenir para evitar que el paciente llegue a una fase irreversible.

Perú desarrolla una tecnología biomédica propia

Otro elemento que diferencia al proyecto es que su desarrollo se realizó íntegramente en el país.

Según el INO, KERALASTIC es 100% tecnología peruana. El proyecto reúne el trabajo de investigadores de la PUCP y especialistas en oftalmología del instituto.

El equipo peruano busca demostrar que la investigación desarrollada en universidades nacionales puede convertirse en tecnología aplicable al sistema sanitario. La apuesta también tiene un componente económico.

Los tomógrafos y equipos especializados utilizados para estudiar enfermedades oculares pueden alcanzar precios de US$100.000 a US$150.000, e incluso superar los US$200.000 en determinados casos.

El desarrollo local podría abrir la posibilidad de reducir los costos de implementación y facilitar que esta clase de tecnología llegue a más establecimientos.

El propio INO y la PUCP ya cuentan con antecedentes en ese sentido. Torres Cotrina mencionó como ejemplo un campímetro desarrollado por la PUCP, utilizado para evaluar el campo visual, con aplicaciones importantes en pacientes con glaucoma. Mientras equipos comerciales pueden costar alrededor de US$20.000, el prototipo peruano tendría un costo aproximado de US$200, según el director del INO.

Del laboratorio a los hospitales

El principal desafío para KERALASTIC ahora es demostrar que la tecnología funciona en condiciones clínicas y que sus mediciones aportan información útil para los médicos.

Las primeras pruebas en seres humanos permitirán comparar los resultados obtenidos en personas con enfermedades confirmadas, pacientes con sospecha y voluntarios aparentemente sanos.

Los investigadores deberán establecer cuáles son las variables relevantes, validar los protocolos y respaldar los resultados mediante estudios científicos.

“Vamos a llegar a conclusiones de aquí a unos meses y unos años. Vamos a tener más información para demostrar la importancia de este equipo en la detección temprana de estas enfermedades”, explicó Torres Cotrina.

Solo después de completar esta etapa se podrá determinar si KERALASTIC puede ser incorporado de manera más amplia a los servicios oftalmológicos.

La intención del INO es que, si los resultados son positivos y existe respaldo presupuestal, la tecnología pueda llegar a otras regiones del país.

Una apuesta contra la ceguera irreversible

El desafío que enfrenta KERALASTIC es mayor que el desarrollo de un nuevo equipo médico. Se trata de demostrar si una tecnología creada en el Perú puede ayudar a cambiar el momento en que se detectan enfermedades capaces de provocar ceguera.

En el glaucoma, esta diferencia puede ser decisiva. La visión perdida por el daño del nervio óptico no se recupera, pero un diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado pueden ayudar a preservar la visión que todavía permanece.

El problema es que más de la mitad de los afectados no sabe que tiene la enfermedad.

En el Perú, donde el glaucoma es la primera causa de ceguera irreversible y afecta aproximadamente al 5% de los mayores de 40 años, la detección temprana deja de ser únicamente una recomendación médica y se convierte en una necesidad de salud pública.

KERALASTIC todavía debe demostrar su eficacia. Pero si la investigación confirma que sus mediciones permiten identificar alteraciones oculares antes de que aparezca un daño severo, una tecnología desarrollada en el país podría convertirse en una nueva herramienta para evitar que miles de pacientes lleguen demasiado tarde al diagnóstico.

Por: Luis Aguilar

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