La presidenta Keiko Fujimori colocó la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado como el principal desafío del Perú durante su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La mandataria sostuvo que el país enfrenta una modalidad de violencia distinta a una guerra convencional y señaló que las organizaciones criminales transnacionales operan sin fronteras definidas, utilizan negocios ilegales y generan temor en las poblaciones.
“El primer gran desafío es la lucha frontal contra la delincuencia y el crimen organizado. El Perú está ubicado en un continente donde no hay guerra entre países. Sin embargo, afrontamos otro tipo de guerra que es la declarada por organizaciones criminales transnacionales que han impuesto el terror en nuestras poblaciones”, afirmó.
Keiko Fujimori explicó que estos grupos no mantienen frentes de batalla ni utilizan uniformes para identificarse y advirtió que su capacidad de acción trasciende las fronteras nacionales. En ese contexto, sostuvo que cada país no puede enfrentar el problema de manera aislada porque esa estrategia favorece el fortalecimiento de las estructuras criminales.
La presidenta también identificó las actividades que, según su exposición, forman parte de las redes delictivas que deben enfrentar los Estados. “En esta guerra no hay frentes de batalla ni fronteras de batalla, ni fronteras definidas. El enemigo no tiene uniforme, se esconde entre nuestra propia gente. No existe la posibilidad de rendirse ni firmar tratados de paz”, manifestó.
Luego mencionó el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando, la trata de personas, la extorsión y el asesinato como expresiones de esa criminalidad. Fujimori planteó además la necesidad de definir al adversario y sostuvo: “Estas organizaciones son grupos terroristas y deben ser enfrentados como lo que son; enemigos del Estado democrático y de los ciudadanos de bien”.
Según su planteamiento, un marco normativo claro permitiría que las Fuerzas Armadas, en apoyo de la Policía Nacional, actúen frente a la amenaza que generan esas organizaciones contra el orden interno.
La mandataria también destacó la participación peruana en el Compromiso Regional de Santiago y la incorporación reciente del país al Escudo de las Américas como parte de una respuesta coordinada con otros países.
Fujimori sostuvo que la persecución del delito debe alcanzar tanto a quienes ejecutan las acciones criminales como a las estructuras que permiten su funcionamiento.
Keiko Fujimori: «No vamos a retroceder ante quienes quieren imponer el terror sobre la ley»
“En el Perú vamos a perseguir el crimen, desde el hombre que ejecuta hasta el entramado que lo sostiene. No vamos a retroceder ante quienes pretenden imponer el terror sobre la ley”, afirmó. Sin embargo, la presidenta vinculó la respuesta contra las organizaciones criminales con otro desafío que consideró fundamental: la educación.
En su intervención sostuvo que aplicar la fuerza de la ley contra estas estructuras no resulta suficiente si el Estado no atiende al mismo tiempo las condiciones que pueden permitir que niños y adolescentes terminen vinculados con el crimen.
“Reprimir a estas organizaciones con toda la fuerza de la ley no es suficiente si es que a la vez no enfrentamos el reto de desarrollar un mejor sistema educativo. Solo dándole oportunidades efectivas de aprendizaje a nuestros niños y adolescentes no sean captados por el crimen”, señaló.
De esta manera, la mandataria presentó la educación como una herramienta social y preventiva frente a la violencia y la criminalidad.
La jefa de Estado definió así su segundo reto: convertir la educación en un instrumento para prevenir la violencia y el crimen y, al mismo tiempo, mejorar las oportunidades de los ciudadanos.
Keiko Fujimori: «Perú consiguió triplicar el Producto Bruto Interno»
“La calidad de la educación y la profundidad del aprendizaje es un predictor de mejor calidad de vida, porque permite obtener mejores hábitos de salud contribuyendo a la movilidad social”, sostuvo.
Fujimori también recordó ante el foro multilateral los avances económicos que atribuyó al país después de derrotar el terrorismo. Señaló que el Perú consiguió “casi triplicar en términos reales el Producto Bruto Interno”, multiplicó por 15 el valor de sus exportaciones y logró que el sol peruano se ubicara entre las monedas más estables del mundo.
A la vez, afirmó que los últimos gobiernos no lograron afrontar nuevos retos ni cerrar las brechas sociales que persisten y sostuvo que el país todavía enfrenta problemas estructurales que impiden un desarrollo homogéneo y reducen la confianza de los peruanos.
