El bloque juvenil cumple un rol importante en estas Elecciones Regionales y Municipales 2026. Con más de 6,7 millones de personas habilitadas para votar, los jóvenes representan uno de cada cuatro electores del país, y las listas de candidatos deben incluir por ley al menos un 20% de participación juvenil para consejerías y regidurías. Sin embargo, su participación va mucho más allá de acudir a las urnas.

Las estadísticas de organización social muestran una caída y diferencias notorias entre regiones. En el año pasado, la tasa de participación en asociaciones se redujo al 4,4%. Mientras las zonas rurales alcanzan el 12,3% frente al 3% de las zonas urbanas, la selva registra el nivel más alto con un 10,3%, seguida por la sierra y la costa.

Esta actividad local contrasta con la centralización. De las más de 2 mil organizaciones inscritas en el registro oficial, más de la mitad opera en Lima Metropolitana y solo once departamentos cuentan con registros formales. Además, los gobiernos regionales apenas llegan al 54,16% en la implementación de instancias de juventud.

El problema principal radica en la falta de respuesta institucional ante las iniciativas ciudadanas. Delegaciones de trece colectivos sociales de Amazonas, Cajamarca, Lima y Piura señalan que las personas jóvenes participan en consultas, pero después no conocen qué pasó con sus propuestas. Ante esto, las agendas regionales exigen respuestas en temas como becas rurales, presupuestos participativos, salud mental y empleo digno.

Además, la política nacional sectorial identifica que los jóvenes rurales, las mujeres y las personas jóvenes LGBTIQ+ enfrentan mayores niveles de exclusión y discriminación en sus comunidades. Para enfrentar esta situación, la iniciativa “Hagamos Ruido” impulsa la unión entre colectivos para posicionar estas demandas frente a las nuevas autoridades.

En ese marco, la necesidad de dar continuidad a estas iniciativas es respaldada por Rossina Guerrero, directora de Promsex. «Las personas jóvenes ya tienen voz. El reto es generar condiciones para que sus propuestas sean escuchadas, tengan seguimiento y puedan incidir realmente en las decisiones públicas. De cara a las próximas elecciones, necesitamos que la participación juvenil no termine en las urnas, sino que forme parte de la toma de decisiones durante los próximos cuatro años», indicó.

Por Jazmín Bianchi

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