Mientras la crisis de seguridad continúa, Keiko Fujimori cierra octubre con una gira por El Salvador.

La visita al país centroamericano, presentada como una oportunidad para conocer las estrategias implementadas por el Gobierno de Nayib Bukele en materia de seguridad, ha terminado siendo desaprovechada: el mandatario salvadoreño señaló que la receta aplicada en su país no podría replicarse en uno como el Perú. Entretanto, las últimas cifras del Sistema Nacional de Defunciones (Sinadef) indican que, este último mes, los homicidios llegaron a 156 hasta el 28 de este mes. Los datos fueron recopilados por el analista Juan Carbajal.

En su tercer día en el extranjero y tras las declaraciones de su homólogo salvadoreño, Fujimori busca reencauzar el propósito de su visita.

“Si hoy estoy acá, es porque lamentablemente, después de la paz, la criminalidad organizada transnacional nos atacó. Hoy los ciudadanos sienten miedo. (…) Me encuentro acá para poder estudiar las cosas positivas que ha hecho el presidente Nayib Bukele”, declaró durante una reunión con empresarios salvadoreños.

La mandataria apuesta también por otro de sus recursos narrativos: apelar al pasado. «Mi padre, en el año 90, se convirtió en presidente, y uno de sus legados más importantes fue devolver la paz a los peruanos», señaló Fujimori durante la misma reunión.

La llegada de Fujimori al poder estuvo marcada por una promesa que destacó por encima de las demás: implementar una política de ‘mano dura’ para contrarrestar el avance de la delincuencia. Sin embargo, la realidad contrasta con ese compromiso. Los datos citados indican que, desde que Fuerza Popular asumió el Poder Ejecutivo, se han registrado 517 homicidios.

Octubre también estuvo marcado por los viajes de la mandataria. Desde inicios de mes, el Senado aprobó dos salidas de Fujimori al extranjero: una a El Salvador y otra a España. En contraparte, los datos del Sinadef ubican este mes como uno de los que registra mayor promedio diario de homicidios en lo que va de 2026, junto con marzo, que registró un promedio de 6,8 asesinatos al día, y junio, con 6,5. En octubre, el promedio llegó a 6,2 homicidios diarios. «De persistir esta tendencia en los días restantes, y más aún con los registros pendientes de días pasados por actualizar, octubre podría bordear los 190 homicidios registrados», señaló en su cuenta de X (antes Twitter) el analista de datos Juan Carbajal.

Lima y el norte en riesgo

Fujimori gobierna desde el entorno del epicentro de la tragedia. Lima y el Callao concentran el mayor número de asesinatos. Solo en octubre, la capital registró 57 homicidios, mientras que la provincia constitucional contabilizó 16. En lo que va de 2026, la violencia ha dejado 660 víctimas mortales en Lima y 159 en el Callao. En el norte, la situación tampoco es mejor. La Libertad y Piura encabezan las cifras de homicidios en esta región del país, con 15 y 13 asesinatos, respectivamente, solo durante octubre.

Los registros anuales tampoco ofrecen un panorama alentador. La Libertad incluso supera al Callao en número de homicidios, con 181 casos en lo que va de 2026. Por su parte, Piura alcanza los 125 asesinatos en el mismo periodo.

El norte del Perú fue uno de los principales bastiones de Fuerza Popular durante la segunda vuelta electoral. Solo en La Libertad, el fujimorismo obtuvo el 57,56% de los votos. Una de las explicaciones estaría en la ya mencionada promesa de seguridad: al tratarse de una de las regiones más golpeadas por el crimen organizado, el discurso de represión contra los grupos delincuenciales caló entre el electorado norteño. Sin embargo, a casi 100 días de iniciado su Gobierno, Keiko Fujimori no ha logrado contrarrestar la violencia que afecta a esta región.

Un subregistro que podría dejar más víctimas sin contabilizar

Uno de los problemas advertidos por los analistas es que los registros del Sinadef presentan un desfase. Esto significa que las cifras difundidas en las actualizaciones cercanas al cierre de cada mes no necesariamente reflejan la totalidad de los homicidios ocurridos. Como resultado, las estadísticas oficiales podrían dejar fuera un número considerable de muertes violentas que no son clasificadas propiamente como homicidios. Juan Carbajal explicó a La República los alcances de esta problemática estadística.

«El subregistro es algo que se viene arrastrando desde la creación del Sinadef. Muchas muertes violentas ocasionadas por arma de fuego, arma blanca, agresiones físicas o más son certificadas —por alguna u otra razón— sin llegar a consignar si esta muerte violenta fue un homicidio o no. Las registran en la categoría de ‘no se conoce’. Cuando uno revisa el histórico, los números que caen en esta tendencia son grandes. Sin ir tan lejos, en 2025 fueron 2.289 muertes registradas que se colocaron en ese apartado de ‘no se conoce’. Los números siguen siendo altos», señaló el analista.

Carbajal también consideró necesario contar con un sistema integrado de estadísticas, pero advirtió que este debe partir de información transparente y confiable. El analista recordó que, en algunas ocasiones, la Policía Nacional del Perú (PNP) ha presentado datos cuya precisión ha sido cuestionada.

«Sería ideal cruzar la información del Sinadef, la PNP y el Ministerio Público. (…) Por un lado, a mí no me genera mucha confianza la data de la PNP, pero esperemos que se logre unificar la información y que también se actualice diariamente. Uno, como ciudadano, debe estar informado con datos acordes a la realidad», sostuvo.

Por Mauricio Muñoz

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