Dinero ilícito a costa de huellas dactilares falsificadas era el pan de cada día de la organización criminal “Los Huelleros del Norte”, quienes fueron detenidos por la Policía Nacional en inmediaciones del Parque Kennedy, en el distrito de Miraflores, cuando pretendían retirar dinero de las cuentas bancarias suplantadas de sus víctimas y consumar un nuevo delito informático. Conoce cómo operaban y cómo evitar ser víctima de esta modalidad.

El jefe de la División de Investigación de Estafas y Otras Defraudaciones, Coronel PNP José Manuel Cruz Chamba, detalló en una conferencia de prensa que los presuntos integrantes de esta banda criminal proveniente de Trujillo – en la región La Libertad- se dedicaban a falsificar las huellas dactilares de sus víctimas con el propósito de suplantar sus identidades, obteniendo tarjetas bancarias, para posteriormente apropiarse de la totalidad de su dinero.

Los investigados se abastecían de una base de datos que presuntamente algún mal funcionario público del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) les facilitó, luego identificaban los perfiles de sus víctimas con ahorros en sus cuentas bancarias para clasificar la información a través del Certificado de Inscripción, también conocido como formato C4, que contiene los datos y la foto que aparecen en el Documento Nacional de Identidad (DNI).

Con la información del formato C4 sacaban nuevas cuentas bancarias o solicitaban duplicados usando una huella dactilar falsa. Para ello, realizan una impresión de la huella digital de la víctima en alginato, un material que es utilizado para reproducir piezas dentarias, y que resulta más versátil para recrear dichas huellas dactilares.

Con las tarjetas, los delincuentes se acercan a los cajeros automáticos y proceden a vaciar las cuentas o realizan consumos en tiendas online o físicas para dejar en cero la cuenta bancaria. 

El Coronel PNP Cruz detalló que luego de suplantar la identidad de la víctima, incluso se constituyen empresas ficticias para realizar cobros a través de pasarelas de pagos o dispositivos POS adquiridos con la identidad suplantada.

Según las investigaciones preliminar, esta banda criminal operaba desde el año 2020 y se estima que el monto de sus fraudes asciende a 5 millones de soles. En un solo día habrían robado al menos 150 mil soles en consumos de tarjetas bancarias.  Los sujetos suplantaban de 10 a 15 tarjetas cada día.

En la intervención, se logró incautar más 500 impresiones de huellas dactilares, cuatro POS, frascos de goma, dinero en efectivo, diversas tarjetas bancarias, rollos de papel de impresión, entre otros.

Detenidos por suplantación de identidad

Los presuntos delincuentes de nacionalidad peruana fueron identificados como Marco Antonio Vásquez Lojes (38), Antenor Edulfo Portilla Uriol (40) y Miguel Andrés Blas Briones (32), quienes estarían inmersos en la presunta comisión del delito informático contra la fe pública – suplantación de identidad, acceso ilícito a dispositivos electrónicos y delito informático contra el patrimonio – hurto de fondos bancarios.

Los implicados fueron trasladados a la sede de la Dirección de Investigación Criminal para continuar con las diligencias de ley correspondientes. Además, la Policía está tras aseveró que hay otra parte de esta organización criminal que ya está identificada y que próximamente será capturada.  Mientras que, por el momento está en proceso de investigación la identidad del funcionario público de (RENIEC) quien habría facilitado esta información para fines criminales.

La Policía exhortó a que las víctimas se sumen a la investigación policial, denuncien y hagan su reclamo en las entidades bancarias.  Por otro lado, recordó que los usuarios que mantienen seguros de tarjeta tienen mayor seguridad del retorno de su dinero en estos casos de robos o fraudes bancarios.

Finalmente, señaló que este tipo de modalidades de fraudes informáticos fueron replicadas de bandas criminales integradas por ciudadanos venezolanos hace más de diez años. Los delincuentes peruanos vienen replicando estas acciones delincuenciales.

Por: Maryorie Pillaca Matysek

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