Colegas abogados y miembros de nuestra orden:

El decano suspendido se comporta como un pez piedra, ese espécimen repulsivo y timado del ecosistema marino que se camufla con una habilidad infame para pasar desapercibido. Se esconde entre las rocas, fingiendo inactividad y desaparición, esperando el momento justo para saltar con veneno y causar estragos a quienes confiaron en la estabilidad del entorno.

Pero aquí la cosa va más allá: no contento con su suspensión legítima, este personaje ha decidido fabricar un consejo paralelo de ética, una burda máscara creada con manos oscuras, una suerte de títere mal, hecho, para intentar desplazar l consejo real, legítimo, que continúa firme y con toda la autoridad que le confiere la ley.

Este acto es la más clara expresión de cinismo institucional: pretende hacernos creer que está “liberado” de sus responsabilidades y sanciones, mientras se aferra como un parásito a las sombras, manipulando figuras y procesos con la sutileza de un elefante en una cristalería.

El pez piedra no solo engaña con su camuflaje, también amenaza con su aguijón venenoso. Así mismo, este decano falso y cobarde utiliza su invento ilegal para intentar rescatar su pode perdido, atacar con artimañas y sembrar caos en la institución que juró proteger.

Pero cui9dado: el veneno tiene antídoto, y la verdad es un arma letal que no perdona. Su engaño no pasará desapercibido, ni quedará impune. Porque así como el pez piedra es visible para quien sabe mirar, la usurpación, la mentira y la traición se desenmascaran, y la justicia llegará sin paliativos, sin excusas ni medias tintas.

Y la justicia ya ha comenzado a actuar: el juez del Tercer Juzgado Constitucional ha detectado la ilegalidad de su “consejo oscuro” y lo ha suspendido, disponiendo que regresen los consejeros de ética originarios, quienes junto a su presidente legítimo, elegido por voto popular, Mauro Florencio Leandro Martín, han procedido a dejar nulo y sin efecto todas las actuaciones espurias de dicho órgano paralelo, al cual no queda mas que cumplirlas.

Sus denuncias fabricadas y difundidas a través de las redes sociales del Colegio, como un intento desesperado de “lavarse” y aparentar legalidad, ya no engaña a nadie. Todos saben que Raúl Canelo está suspendido, y que con ayuda de sus esbirros pretende hacer creer que sigue siendo legítimo, cuando en realidad solo se aferra a una mentira que ya se derrumba.

Colegas, este teatro de marionetas no engaña a nadie más que a él mismo y a sus cómplices. La verdadera autoridad está con el consejo legítimo y con la comunidad de abogados que exige transparencia, respeto y legalidad.

Lima, 01 setiembre del 2025

Firma digital

Mauro Florencio Leandro Martín
Abogado

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