Está circulando por Redes de Daniel Amaya una nota que nos pareció interesante compartir por este medio a los vecinos de Pueblo Libre.

El talante democrático de una autoridad recién empieza a conocerse antes de que ocupe el sillón municipal. Devela cómo responde una pregunta muchas veces incómoda, cómo apechuga una crítica y qué hace cuando algún detractor cruza el “supuesto límite”.

En mi función ya saliente como regidor, tuve la oportunidad de conocer al “monstruo” por dentro, pero a su vez conocer a grandes personas como los mosqueteros. Giu, Serguita, el Dr. Percy y el pequeño gran político “Pablo”. Aun siendo del oficialismo “primigeniamente”, Dios bendito les dio la sabiduría necesaria para saber que —ahí no era— y formamos una coalición de defensa de los intereses del distrito. Eso, por obvias razones, no le agradó a la “condesa” y vino la primera vacancia express. Con todas y todas salimos airosos de ello, pero la brisa se convirtió en un huracán de presiones contra los cinco concejales.

Ahora, a menos de tres meses para que acabe nuestra función, me siento orgulloso de la lucha frontal contra la corrupción que hemos ejercido los mosqueteros. Y sí, los mosqueteros, como nos hacíamos llamar.

Ahora, a manera de reflexión, me doy cuenta de que las cosas se avizoran color de hormiga; con la condesa pidiendo a gritos que no se le audite, con moralitos como pata acérrimo de chasputin y una autoridad que, al parecer, lo que busca es silenciar a los críticos.

Recordemos que la condesa será concejal y en la anterior gestión buscó en todo momento “vacar” al que estaba de autoridad de turno (Lejía). Y yo me pregunto, ¿qué seguridad nos da que la misma persona no pueda hacerlo con la actual autoridad, solo para que suba chasputin al poder, que es amiguis de moralitos, y por ende aprovecharse la condesa de ello?

Por eso me preocupa de sobremanera mi distrito.

Yo seguiré en mis tareas privadas en las que toda mi vida me he desempeñado, pero ¿qué pasa con los lactantes del Estado que solo viven de sustraer servicios ocultos?

El día de ayer recibí una carta notarial con dos números de DNI distintos —hasta eso me preocupa, ya que ni saben redactar una carta notarial—. En ella, la fecha del video al que se referían era el 29/10/2026.

Que yo sepa, estamos a 21 días de llegar a esa fecha, ¿o tal vez ya quieren adelantar los días para estar en ese sillón que amplifica el poder para algunos? En esa carta me exige eliminar contenidos en un rap electoral —pensé que tenía dotes de rapero, pero creo que no les gustó mi voz o tal vez la supuesta verdad que incluían las letras—, también abstenerme de futuras manifestaciones de opinión. Y, como cereza, las posibles acciones legales a futuro.

Esa es su posición y la respeto, pero eso no significa aceptar sus acusaciones.

Cualquier persona merece respeto y puede defender su reputación. Pero, al mismo tiempo, quien aspira a gobernar debe indudablemente comprender que su capacidad para gestionar, sus decisiones y cómo conforma su “equipo” estarán sometidas al escrutinio de todos los vecinos, sean complacientes a la gestión o sus detractores. La crítica política puede ser severa —y eso lo conozco muy bien con redes sociales que nos desprestigiaban, que más parecen pasquines, como LA FIRME, PUEBLO LIBRE AL DÍA, que muchos mencionan que son manejados por satélites que pintan sus casas de verde—; también puede ser muchas veces incómoda e incluso mediante sátira. Pero su contenido debe discutirse, distinguiendo las opiniones de las afirmaciones sobre hechos. El que no la debe no la teme, decía un gran político de la estrella.

La pregunta cae de madura.

¿Qué espacio tendrá la discrepancia en la próxima gestión?

¿Cómo se responderá al vecino que cuestione?

¿Cómo se responderá al regidor que fiscalice o al periodista que insista?

Señores, esta película ya la hemos vivido o más parece un dejavu.

Pueblo Libre requiere señales y señales concretas.

Como regidor aún en funciones, mi balance de la gestión que termina es profundamente crítico. Considero que las restricciones a la transparencia y a la difusión de las sesiones del Concejo Municipal debilitaron la posibilidad de que los vecinos conocieran los debates, las preguntas y las respuestas sobre su municipalidad. Cuando el vecino deja de ver lo que se discute en su nombre, ya que somos sus representantes, pierde capacidad de vigilar a quienes lo representan.

Cuando la fiscalización encuentra obstáculos —CASO YAPE—, pierde todo el distrito. Después de esta experiencia desastrosa, el cambio de alcalde debe significar una mejora quali y cuantificable en la forma de gobernar. Necesitamos sesiones accesibles (no por el TikTok de un regidor), información oportuna, respuestas claras y, sobre todo, respeto a quienes discrepan.

Dejo una reflexión sobre el poder que hoy resulta especialmente pertinente. En la vida he aprendido que el poder puede revelar o amplificar los rasgos de un ser humano que ya estaban presentes. Con más recursos —caso anterior de la condesa—, más influencia —que es pasajera, ya que cuando acaban su gestión no hay perro que les ladre—, menos personajillos dispuestos a contradecir… Pero la dificultad para aceptar una crítica puede convertirse en una forma de ejercer autoridad.

Aún tenemos que observar 4 años de gobierno que merecen atención, y quiero dejar fechada esta columna para volver a leerla al concluir la próxima gestión. Para entonces podremos preguntarnos si las sesiones se transmitieron, si los pedidos de información se atendieron, si los regidores pudieron fiscalizar —o formaron nuevamente el grupo de mosqueteros— y si los periodistas trabajaron sin intimidación. Podremos evaluar si la crítica recibió respuestas o presiones.

Esos serán los hechos que permitirán juzgar esta preocupación.

Ojalá dentro de cuatro años pueda reconocer que las primeras señales dieron paso a una gestión abierta, transparente y respetuosa.

Me alegraría que Pueblo Libre hubiera ganado una mejor democracia municipal.

Hoy corresponde expresar la preocupación y exigir compromisos concretos. Una victoria electoral otorga una responsabilidad frente a todos los vecinos, incluidos quienes votaron por otra opción y quienes seguirán haciendo preguntas incómodas. Pero lo que más aprendí en estos 4 años es que el poder lo tiene solo el vecino, siempre el vecino.

La verdadera prueba del poder comienza cuando alguien se atreve a cuestionarlo.

Por: Todos por Pueblo Libre

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