El dengue ha dejado 75 fallecidos en el Perú, entre ellos 27 menores de edad, y acumula 71.256 casos hasta la semana epidemiológica 40, según la sala situacional del Ministerio de Salud (Minsa). Las cifras generan preocupación ante la llegada de El Niño, cuyas condiciones climáticas podrían favorecer la transmisión de la enfermedad.El médico epidemiólogo Cristian Díaz advierte que la situación no solo evidencia dificultades para prevenir los contagios, sino también deficiencias en la atención médica. La detección tardía, los problemas para establecer un diagnóstico oportuno y la falta de seguimiento pueden provocar que los pacientes lleguen a etapas graves sin recibir la atención necesaria.

«Y eso que el fenómeno de El Niño todavía no se intensifica. El escenario podría ser peor que el que se vivió en 2023 y 2024», advierte.

Piura concentra la mayor cantidad de casos, con 13.025, seguida de La Libertad (12.780), Lambayeque (8.973), San Martín (8.650) y Lima (6.249). En cuanto a las defunciones, San Martín registra 18 y Lambayeque, 16.

Fallas en la atención médica

Para Díaz, uno de los principales problemas es la falta de seguimiento a los pacientes después de la atención inicial. El dengue puede comenzar con fiebre alta, dolor de cabeza y malestar corporal, síntomas que pueden confundirse con los de una gripe. Sin embargo, entre el tercer y el quinto día, la disminución de la fiebre no siempre significa una recuperación.En ese periodo, algunos pacientes evolucionan favorablemente, mientras otros pueden desarrollar complicaciones. El dolor abdominal, los sangrados por las encías o la nariz y la somnolencia son signos de alarma que requieren atención oportuna para evitar que la enfermedad avance hacia un cuadro grave.

El epidemiólogo advierte que algunos establecimientos de salud atienden a personas con fiebre y luego las envían a sus viviendas sin garantizar un control posterior. Esta falta de seguimiento impide identificar a tiempo a quienes presentan complicaciones y requieren atención urgente. https://ac06bfd21f136833b899b8638024178c.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html «Ese es el gran problema que ocurre, que el sistema de salud no termina de darle un seguimiento adecuado a esos pacientes», señala.

Frente a esta situación, Díaz considera necesario fortalecer los establecimientos del primer nivel de atención, con personal capacitado, insumos para hidratar a los pacientes, pruebas diagnósticas y mecanismos de referencia hacia centros de mayor complejidad.

La situación resulta especialmente preocupante en las localidades rurales, donde las distancias pueden retrasar el acceso a los servicios de salud.

A estas deficiencias se suma la automedicación. El especialista advierte que algunas personas acuden a farmacias, siguen recomendaciones de conocidos o recurren a remedios tradicionales cuando desconfían de los establecimientos o no encuentran atención disponible. Estas prácticas pueden retrasar la detección de complicaciones.

En ese contexto, el Minsa alertó recientemente que la doxiciclina no sirve para tratar el dengue, pues es un antibiótico destinado a infecciones bacterianas. Su consumo sin prescripción puede provocar reacciones adversas y favorecer la resistencia antimicrobiana. La cartera también advirtió que está contraindicada para gestantes y menores de ocho años.

Vacunación todavía es insuficiente

Ante el avance de la enfermedad, el Minsa anunció la compra de un millón de dosis adicionales de vacunas contra el dengue. La actual campaña está focalizada en determinados territorios y dirigida solo a personas de entre 10 y 20 años.

La estrategia contempla la aplicación de una vacuna tetravalente en dos dosis, con un intervalo de tres meses entre ambas. Según el Minsa, este esquema busca asegurar la efectividad de la protección y reducir las hospitalizaciones. Sin embargo, la cobertura reportada por la cartera alcanza apenas el 25%.

Díaz sostiene que la inmunización es una herramienta importante, pero no ofrece una respuesta suficiente frente al riesgo inmediato. Después de la primera dosis debe transcurrir el intervalo establecido para aplicar la segunda y, posteriormente, el organismo necesita tiempo para desarrollar anticuerpos.

Por ello, el especialista advierte que la vacunación no reemplaza las medidas de prevención ni la preparación de los servicios de salud ante un fenómeno de El Niño que ya comenzó.

«Las vacunas son importantes, pero no son suficientes», sostiene el epidemiólogo.

A su juicio, la estrategia sanitaria debe combinar la inmunización con la prevención, el control del mosquito transmisor y la educación de la población. También debe garantizar la atención de quienes ya contrajeron la enfermedad.

Eliminar criaderos es fundamental

Una de las principales medidas para frenar los contagios es eliminar los criaderos del zancudo Aedes aegypti, transmisor del dengue.

Díaz destaca la importancia del control larvario, que permite intervenir antes de que el mosquito llegue a su fase adulta. Aunque la fumigación suele ser una de las acciones más visibles, advierte que no debe desplazar las medidas destinadas a impedir la reproducción del vector.

El almacenamiento de agua en recipientes sin protección representa un riesgo adicional en las zonas donde las familias necesitan reservarla para su consumo. Por ello, recomienda mantener los depósitos cubiertos y retirar los objetos que puedan acumular agua, incluso en pequeñas cantidades.

El especialista también señala que las temperaturas elevadas pueden acortar el ciclo de reproducción del mosquito, lo que incrementa la necesidad de reforzar las acciones preventivas.

Los gobiernos locales cumplen un papel importante en esta tarea. En La Libertad, por ejemplo, la Municipalidad de Trujillo cuenta con una ordenanza que contempla multas para quienes impidan el ingreso de brigadas sanitarias a sus viviendas o mantengan objetos inservibles en sus patios.

La medida busca reducir los obstáculos al control larvario, aunque también resulta necesario informar a la población y facilitar su participación en las campañas sanitarias.

Díaz propone que las autoridades locales y sanitarias coordinen acciones antes de que se presenten brotes de mayor magnitud. Los comités distritales de salud pueden contribuir a identificar riesgos, organizar las rutas de referencia y definir respuestas locales ante una emergencia.

Con El Niño, el epidemiólogo considera urgente combinar la eliminación de criaderos, la identificación de los signos de alarma y la atención oportuna con una mayor capacidad operativa de los establecimientos de salud.

La preparación frente al dengue, advierte, no debe limitarse a emitir alertas sobre los riesgos, sino traducirse en medidas concretas para proteger a la población.

Por Valeria Tosso

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