La crisis del agua en Piura alcanzó un punto crítico. Javier Vargas, dirigente del Asentamiento Humano La Molina – Veintiséis de Octubre, lanzó serias acusaciones contra la ministra de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Hania Pérez de Cuéllar.


Vargas afirmó que la titular de Vivienda mintió repetidamente sobre la licitación de un megaproyecto de agua y alcantarillado destinado a beneficiar a cerca de medio millón de personas en 96 asentamientos humanos. Sus declaraciones apuntaron a un patrón de retrasos y cancelaciones en los plazos prometidos para el inicio del proyecto.


Inicialmente, Hania Pérez de Cuéllar aseguró que la licitación se adjudicaría el 22 de febrero, pero luego fue pospuesta varias veces: primero al 28 de febrero, luego al 4 de marzo, después al 8 de marzo, y finalmente al 26 de marzo. Sin embargo, la licitación fue anulada mediante una resolución del Programa Nacional de Saneamiento Urbano (PNSU).


“En la boca del mentiroso, lo cierto se hace doloso. Es una ministra que ha venido mintiendo constantemente. Nos decían que la buena pro iba al 22 de febrero, luego al 28 de febrero, luego al 4 de marzo, luego al 8 de marzo, y así hasta que finalmente declararon la nulidad del proyecto”, señaló Javier Vargas.


Además, recordó que, en una reunión con el viceministro de Vivienda y los alcaldes de Piura, Castilla y Veintiséis de Octubre, se comprometieron a iniciar el proyecto en junio. Sin embargo, la comunidad perdió la fe en estos compromisos debido a las inconsistencias y el historial de promesas incumplidas.


El dirigente también destacó un incidente en marzo del año pasado, cuando la ministra Pérez de Cuéllar presentó una resolución para otorgar la buena pro a una empresa encargada de la obra, solo para anularla un mes después.


“La población ya no cree. Tenemos razones suficientes para dudar de esta ministra”, afirmó Javier Vargas, señalando que los congresistas también brindaron su apoyo a la funcionaria, blindándola de las críticas.


La situación se volvió insostenible para los ciudadanos de Piura, que han vivido sin un sistema adecuado de agua potable por más de un siglo. Las familias en estos asentamientos aún dependen de silos improvisados para sus necesidades, lo que ha generado serios problemas de salubridad y espacio.


Por Roberto Sánchez R.

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