El crecimiento de la cultura del ahorro en el segmento femenino no es solo un indicador estadístico, sino el reflejo de una gestión prudente y una estrategia de crecimiento sostenible que está redefiniendo las estructuras de las microfinanzas a nivel nacional, porque lo que antes se entendía como una simple gestión del gasto doméstico, hoy se ha consolidado como una arquitectura financiera sofisticada.
Este fenómeno evidencia que las mujeres han dejado de ser solo administradoras para convertirse en las principales arquitectas de la estabilidad económica del hogar, sostuvo Liliana Lescano, jefa de productos de Caja Piura. «Estamos viendo un cambio de paradigma porque la mujer peruana no solo ahorra para la emergencia, sino que invierte con una visión de largo plazo que consolida su posición dentro del sistema financiero», agregó la ejecutiva.
El dinamismo de las emprendedoras peruanas ha alcanzado hitos históricos este último año. En el Perú, para el III Trimestre del año 2025 se registraron 65 mil 305 empresas dadas de alta registradas como personas naturales, de las cuales el 53,0% fueron conducidas por mujeres y el 47,0% por hombres, según datos del INEI en su Demografía Empresarial.
Sin embargo, el camino aún presenta retos importantes en términos de digitalización y educación financiera. Los departamentos con mayor crecimiento de emprendimientos femeninos son Tacna (60,6%), Moquegua (59,3%), Arequipa (57,6%), Junín (57,5%), zonas donde las mujeres apuestan por negocios como salones de belleza, comercio al por mayor, actividades de atención de la salud humana, actividades de servicios de comidas y bebidas, entre otros.
“Actuar como un aliado estratégico que facilita el empoderamiento femenino es el objetivo de la Caja, proporcionando plataformas seguras que protegen el capital femenino frente a desafíos crecientes como el fraude digital, especialmente en operaciones de bajo monto donde la seguridad es vital para mantener la confianza de las emprendedoras donde el ahorro de cada sol es un escalón hacia la independencia, el crecimiento de sus negocios y estabilidad económica familiar”, sostuvo la ejecutiva.
El rol de las microfinanzas con enfoque de género es fundamental para cerrar brechas de desigualdad. Al fomentar que las mujeres tomen decisiones financieras informadas y sostenibles en el tiempo, se impulsa una inclusión real que va más allá de la apertura de una cuenta entendiendo que una mujer financieramente estable es sinónimo de una comunidad que progresa.
En el caso de la entidad piurana, la meta es que cada emprendedora vea en la tecnología una aliada y no una barrera, brindándoles el soporte necesario para que su capital esté siempre resguardado, añade Lescano, quien advierte que la sostenibilidad del país depende directamente de su capacidad para seguir integrando a las mujeres como piezas clave del sistema productivo y financiero nacional.
